Criticar un Nobel es revelar de qué lado estás

Criticar un Nobel es revelar de qué lado estás

Hay premios que iluminan tanto al galardonado como a quienes reaccionan en su contra. Este es uno de ellos.

La entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado no es solo un reconocimiento, es un parteaguas político y moral. Quien lo critica no cuestiona un trofeo, sino una causa, la de la libertad frente a un régimen autoritario. Al hacerlo, se coloca inevitablemente en el mapa, del lado de quienes relativizan la democracia o la subordinan a sus alianzas geopolíticas.

Este Nobel expone hipocresías, desnuda dobles raseros y separa a quienes defienden principios de quienes defienden intereses. En este caso, el silencio o la crítica no son neutrales, son posiciones.

Entre quienes han reaccionado negativamente destacan Miguel Díaz-Canel, Evo Morales, Pablo Iglesias, voceros de la Casa Blanca durante la administración Trump y figuras oficialistas del Gobierno de Venezuela, todos cuestionando el premio y en ese acto revelando con claridad de qué lado están.

Un precedente similar ocurrió en 2010, cuando el Nobel de la Paz fue otorgado a Liu Xiaobo, un disidente chino encarcelado por exigir reformas democráticas. Aquel premio también desató la furia de regímenes autoritarios y sus aliados. Países como China, Rusia, Cuba, Venezuela, Pakistán e Irán se alinearon para criticar o boicotear la ceremonia, denunciando politización. Lo que realmente ocurrió fue que el Nobel los obligó a mostrarse sin máscaras.

Hoy la historia parece repetirse, el premio no solo honra a quien resiste, también desnuda a quienes se incomodan con la libertad.

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