Territorios que no regresan, historias que la ONU insiste en reescribir

La nueva resolución de la ONU exigiendo que Israel abandone el Golán no altera nada.

Es otro ejercicio de diplomacia simbólica, tratar de revertir territorios que la historia ya consolidó.

El Golán no es un caso aislado; pertenece a una familia de geografías definidas por guerras existenciales y por la irreversibilidad estratégica.

Las Malvinas para el Reino Unido después de 1982, las Kuriles en manos rusas desde 1945, Cachemira bajo control indio, Alsacia-Lorena reabsorbida por Francia en 1918 y el norte de Chipre bajo ocupación turca desde 1974: todos son territorios donde el mapa dejó de obedecer resoluciones y pasó a obedecer realidades.

El Sinaí fue la excepción que confirma la regla, solo volvió a Egipto porque Israel obtuvo un acuerdo formal, seguridad tangible y reconocimiento político. Sin esas condiciones, ningún territorio estratégico regresa.

La ONU puede seguir votando, pero no puede deshacer lo que la guerra decide.

El Golán ya no es negociable, y todos —incluso quienes votan en contra— lo saben, porque los territorios que definen la supervivencia de un Estado no vuelven atrás.

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1 comentario

  1. No se aprobó una resolución específica de la ONU en 2025 que exija la retirada de Israel del Golán, lo que han hecho es renovar resoluciones anteriores de la Asamblea General que se hacen todos los años, de la misma forma que todos los años solicitan que Estados Unidos levante el embargo a Cuba.

    Ambas son apelaciones de la Asamblea General de la ONU que no son vinculantes y que solo reflejan un consenso internacional contra la política de uno de los miembros.

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