De “Bring Them Home” a “Bring Him Home”

De “Bring Them Home” a “Bring Him Home”

El rehén fallecido que Hamas aún no entrega es más que una tragedia individual, es un espejo para el mundo, un recordatorio de que la barbarie sigue activa y de que la respuesta internacional continúa siendo débil, fragmentada y, a veces, cómplice por omisión.

Esperamos que pronto retiremos el “yellow ribbon”, ese símbolo silencioso que expresa la espera global por seres humanos secuestrados y convertidos en herramienta política. Pero la pregunta no es cuándo lo quitaremos, es cómo evitar que tengamos que volver a ponerlo, y esa responsabilidad es colectiva, no nacional.

Hoy, en el Doha Forum, el primer ministro de Catar advirtió que las negociaciones “entraron en fase crítica” y que la tregua “no puede considerarse un cese al fuego” mientras persistan las condiciones impuestas por el terrorismo y quede siquiera un rehén, vivo o muerto, sin regresar a casa. El mensaje es claro, el mundo habla de paz pero aún no consigue garantizar lo más básico, que es el retorno de sus propios ciudadanos.

Porque “Never Again is Now” no puede seguir siendo un lema para días solemnes ni un hashtag para momentos de indignación, o la comunidad internacional lo convierte en política real o seguirá siendo un epitafio anticipado.

¿Qué exige ese “Now”?
– Que el secuestro de civiles sea perseguido sin ambigüedades.
– Que ningún grupo terrorista encuentre legitimación diplomática.
– Que los Estados no premien la violencia con mesas de negociación unilaterales.
– Que la impunidad deje de ser la moneda corriente en Medio Oriente y en cualquier otro lugar donde la vida humana sea rehén del cálculo político.

El rehén que Hamas se niega a entregar, incluso muerto, demuestra que el terror sigue dictando ritmos mientras el orden internacional mira hacia otro lado, y mientras esto sea así, volverán los ciclos, nuevos secuestros, nuevos lazos amarillos, nuevos comunicados, nuevas excusas.

El desafío es brutal y simple, o el mundo impone límites o los rompe el terrorismo, la civilización no se mide por lo que proclama, sino por lo que está dispuesta a defender.

Si queremos que Bring Them Home no vuelva a convertirse en un Bring Him Home, entonces el “Never Again” debe dejar de ser memoria y, por fin, convertirse en un acto.

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