Al iniciar un nuevo semestre, me entregaron la lista de mis alumnos y, al recorrer los nombres, uno no puede evitar detenerse ante ciertas combinaciones que despiertan la curiosidad.
Me encontré, por ejemplo, con Nelmar, un nombre que resulta ser la unión de las primeras sílabas de los nombres de los padres: Nelson y Marta. Pero esto es solo el principio. También vemos derivaciones de otros idiomas adaptadas a nuestra fonética, creando nombres tan únicos como Brayan, Yenifer, Ninoska, Veruska, Usnavy, Email, Milaidi y Jean Kenedy.
La Creatividad al Revés y la Inspiración Marina
Otro método ingenioso, especialmente popular en Maracaibo, es simplemente escribir nombres comunes al revés. Así, nos encontramos con Noslen (Nelson) Rotceh (Héctor), Nabetse (Esteban) o Susej (Jesús).
Más hacia el Oriente del país, la inspiración marina se hace evidente en nombres como Douglymar, Ahilimar, Betsimar, Yubimar y Diosymar, que evocan la vastedad y la belleza del mar.
Una observación particularmente interesante es la “manía” por los nombres que incluyen la letra “W”. Una letra casi inexistente en nuestro alfabeto y, para algunos hispanohablantes, hasta difícil de pronunciar. Ejemplos abundan: Owich, Wilbert, Wencio, Giwalia, Wilmenson y Liwidis.
El Nombre: Un Compañero de Por Vida (y Siete Razones para la Simplicidad)
El nombre que le ponemos a un niño lo acompañará toda su vida. Por eso, un consejo práctico: opte por un nombre sencillo. Su hijo o hija se lo agradecerá eternamente. No es una cuestión de si suena más “bonito” o “moderno”, sino de pura practicidad.
Aquí te presento siete razones por las que tu hijo te lo agradecerá:
- Será más fácil aprendérselo:
- —”A ver, ¿cómo te llamas tú?”
- —”Yuribiditzay María.”
- —”Yuribtisz… ¿Te importa si te digo Mari?”
- Evitará inconvenientes en trámites legales:
- —”¿Señor Engelberth Humperdick Ramírez, Cédula 15.314.000?”
- —”Acá tenemos un problema, porque la partida de nacimiento dice ‘Humperdyck’.”
- Le evitará ser objeto de burla:
- —”Una pregunta, Grendhixol, ¿nunca te han dicho que tienes nombre como de jarabe para la tos?”
- Podrá tener un santo patrón que lo proteja:
- —”Hey, ¿cuándo es el día de tu santa?”
- —”¿Cuál de las dos, Santa Sughey o Santa Dankarys?”
- Incrementará sus opciones en una entrevista de trabajo:
- —”Ingeniero, ¿a quién quiere que llamemos primero para la entrevista, a Gustavo José Chacón o a Yorkleiderson Kennedy López?”
- Hará más sencilla la labor de protocolo y organización de eventos:
- —”¿Tú conoces a Winfer Oropeza?”
- —”No, ¿por qué?”
- —”¿Tú crees que sea el ‘Sr. Winfer Oropeza’ o la ‘Sra. Winfer Oropeza’?”
- Facilitará el llenado de planillas y formularios:
- —”¡Qué fastidio que ‘Carlos Miguel Juan Caribe Fernández’ nunca cabe en estas planillas!”
La Evolución de la Ley y el Humor Venezolano
Pero tranquilos, nombres como Maiquel, Usnavi, Milaidi, Yorman, Wilmenson y otros similares pueden estar en paz: sus nombres siguen siendo legales y podrán, si lo desean, ponérselos a sus propios hijos, o incluso inventar nuevos. Esto es porque la Comisión de Registro Civil y Electoral del CNE eliminó un artículo que prohibía a los padres poner a sus hijos “nombres que los expongan al ridículo, sean extravagantes o de difícil pronunciación en el idioma oficial”.
Aun así, expertos recordaron al CNE que la Convención Internacional del Niño, de la que Venezuela forma parte, establece que el derecho al nombre no debe tener ninguna limitación. Por ello, el 18 de enero de 2013, el CNE publicó en Gaceta Oficial No. 40.093 el Reglamento de la Ley Orgánica de Registro Civil, que formaliza el procedimiento para el cambio legal de nombre propio en Venezuela.
La anécdota personal lo demuestra. En una ocasión, al solicitar el pasaporte para nuestra hija, el funcionario me preguntó el nombre de la madre. Cuando dije “Yubisay”, su sorpresa fue evidente y comentó: “¿Saben que hay un reglamento que permite el cambio de nombre?”. Mi esposa, con su sarcasmo habitual, le respondió: “¡Ah, qué bien que me lo dice! Porque tengo años queriendo cambiar mi segundo nombre, ‘Coromoto'”.
Finalmente, y hablando de segundos nombres, ¿no les parece que en Venezuela tenemos dos tipos? El primero, que se usa pegado al primero, como “María Elvira” o “Juan Vicente”. Y luego, el segundo nombre que se usa solo para regañar: “Hannah Josefina”, deja el celular y baja a comer este instante!”.
Así son los nombres… y así somos nosotros.
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