En política internacional, el tiempo lo es todo. Hamas llega con su aceptación cuando ya la maquinaria israelí avanzó más allá de lo negociable.
Un canto fuera de hora no cambia la partitura, apenas confirma la derrota.
Tarde piaste, pajarito.
La expresión, originaria del Caribe hispano, nace de la vida campesina. El ave que canta después de que pasó la hora de alimentarse o de huir del cazador ya no logra nada con su canto.
En el habla popular se utiliza para señalar a quien reacciona demasiado tarde, cuando la oportunidad ya se perdió y el curso de los hechos está marcado.
Eso es exactamente lo que ocurre con Hamas, que el 18 de agosto de 2025 aceptó finalmente la propuesta de alto el fuego de 60 días promovida por Egipto y Catar, después de haberla rechazado semanas antes. Israel ya movió sus tanques, ya asumió el costo político y militar de la ofensiva y ya probó que la presión de las armas funciona.
El acuerdo, llegado a destiempo, se interpreta más como un signo de debilidad que como una jugada estratégica. En geopolítica, quien canta fuera de tiempo no impone la melodía; apenas acompaña el eco de su derrota.
Para el momento de la escritura de este artículo, Israel todavía no había pronunciado su reacción, dejando en el aire la incertidumbre de si este canto tardío encontrará o no respuesta.
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