Hoy, la “mosca” vuela más alto que muchos, rumbo al Premio Nobel de la Paz.*
En los primeros años de la revolución bolivariana, mientras el poder se consolidaba con petróleo, propaganda y estructuras de control, un grupo de ciudadanos tomó una decisión que parecía pequeña frente a un aparato tan grande. Contar votos a mano. Así nació Súmate, una plataforma cívica que buscaba proteger el voto y evitar fraudes electorales. No tenían medios oficiales ni estructuras partidistas, solo lápices, actas y determinación. Su aparición rompió el monopolio de confianza que el régimen creía tener sobre las urnas.
Entre esos rostros estaba María Corina Machado. Ingeniera, firme, incómoda para el poder. Su figura creció no desde el poder, sino desde la resistencia cívica. A lo largo de los años enfrentó persecución, censura y exclusión política. Sin embargo, su nombre permaneció presente en cada batalla electoral, en cada protesta ciudadana, en cada espacio donde la voluntad popular no pudo ser silenciada.
En 2023, cuando el país se encontraba hundido en crisis económica, control político y un éxodo histórico, llegó un momento que nadie en el poder vio venir. Las primarias opositoras fueron una ola imparable. Con una campaña austera y sin acceso a recursos oficiales, María Corina ganó de forma contundente. Su triunfo no fue solo un resultado electoral, fue un golpe simbólico que dejó en evidencia el temor del régimen a un adversario auténtico.
El 24 de enero de 2024, el Tribunal Supremo de Venezuela confirmó la inhabilitación política para ocupar un cargo público, una maniobra más que bloqueo el camino democrático. Pero esta vez no hubo resignación. El país no se rindió. La presión internacional creció. MCM se convirtio en la líder que que dio voz a una mayoría que ya no teme.
Hoy María Corina Machado no es una figura marginal ni una candidata de ocasión. Es la ganadora de las primarias, la representación más clara de una resistencia civil que ha desafiado por más de dos décadas a un sistema autoritario. Su nombre aparece vinculado al Nobel de la Paz no por acuerdos diplomáticos, sino porque encarna una lucha sostenida y visible en todo el mundo.
La misma mujer que fue ignorada es ahora un símbolo político que trasciende fronteras. La mosca que no cazaban es la que vuela más alto. El águila que alguna vez dominó, ya no controla el cielo.
Esta entrada se ha leído 139 veces

Grande..como simepre muy acertado con tus comentarios