Ayer Narges, mañana cualquiera

foto:yaracuyaldia.com
foto:yaracuyaldia.com

La detención de la Nobel de la Paz Narges Mohammadi el 12 de diciembre de 2025 en Irán confirma que, en algunos Estados, defender los derechos humanos no es un mérito es un delito

Hay países donde el Premio Nobel de la Paz no funciona como escudo moral sino como prueba incriminatoria. No incrimina al galardonado sino al Estado que lo encarcela. En esos sistemas, defender derechos humanos no es virtud es delito.

China encarceló a Liu Xiaobo Nobel de la Paz 2010 por escribir y pensar. Murió bajo custodia del Estado. El régimen no discutió sus ideas las sepultó con él.

Irán mantiene a Narges Mohammadi Nobel de la Paz 2023 atrapada en un ciclo de prisión liberaciones médicas y nuevas detenciones. El mensaje es simple el reconocimiento internacional no altera la lógica interna del poder.

Bielorrusia condenó a Ales Bialiatski Nobel de la Paz 2022 mientras su nombre era pronunciado en Oslo. El régimen de Lukashenko dejó claro que la legitimidad externa no tiene jurisdicción sobre la represión doméstica.

Myanmar encerró durante años a Aung San Suu Kyi Nobel de la Paz 1991. Primero fue símbolo luego inconveniente. El mismo Estado que la reprimió terminó devorando su propia narrativa.

Sudáfrica encarceló a Nelson Mandela durante 27 años. El Nobel llegó después cuando el sistema que lo había criminalizado ya estaba en retirada. No fue el premio el que cambió al régimen fue el colapso moral del régimen el que hizo inevitable el premio.

El patrón es inequívoco los regímenes autoritarios no temen al Nobel temen a la desobediencia ética que lo precede.

María Corina Machado antes de ser galardonada con el Premio Nobel de la Paz ha sido inhabilitada perseguida y anulada políticamente por un sistema que se dice democrático. No por empuñar armas no por incitar violencia sino por insistir en elecciones reales derechos civiles y soberanía ciudadana.

Eso demuestra algo más inquietante aún en algunos países ya no hace falta ser Nobel para ser tratado como enemigo del Estado. Basta con ganar elecciones movilizar mayorías o desmontar la ficción institucional.

El Nobel cuando existe expone la contradicción. Cuando no existe el castigo llega igual. Por eso cuando un Premio Nobel de la Paz es encarcelado o cuando un líder civil es proscrito por defender los mismos valores no estamos ante una anomalía sino ante una confesión del poder. Confesión de que los derechos humanos son tolerables solo mientras no incomoden. Confesión de que la ley no protege al ciudadano sino al régimen. Confesión de que la soberanía se usa como coartada para suspender la democracia. En estos países el Nobel no es un premio y la disidencia pacífica no es política. Ambas son tratadas como amenazas existenciales.

Todos estos países tienen en común que muestran que el reconocimiento moral o internacional de una persona no protege frente a un Estado que concentra poder, manipula la ley y teme a la desobediencia ética. La represión es sistemática y selectiva y afecta tanto a premios internacionales como a líderes civiles locales.

Esta entrada se ha leído 130 veces

Te gustó ?
2

1 comentario

  1. Muy adecuado el titular. Aunque especulación, cualquiera puede pensar que es un mensaje del régimen Iraní para que apenas MCM Regrese a Venezuela, la detengan y el mundo quedará callado

Los comentarios están cerrados.