Bataclan, 13 de noviembre de 2015. La versión 7O de Francia

Bataclan, 13 de noviembre de 2015. La versión 7O de Francia

Diez años antes de que Hamas desatara la masacre del 7 de octubre, Europa ya había vivido su propio 7-O, el ataque de ISIS contra la sala Bataclan en París.

Ambos episodios, separados por una década y por geografías distintas, comparten una misma lógica estratégica, el terrorismo como arma principal, los civiles como objetivo deliberado y la propaganda como justificación inmediata.

En Francia, el 13 de noviembre de 2015, ISIS ejecutó una cadena de atentados coordinados —estadio, bares, restaurantes y la tragedia del Bataclan— que dejó 130 muertos. La organización presentó la matanza como “venganza” por la intervención militar francesa en Siria e Irak, la Operación Chammal. Pero ese argumento era una excusa, el atentado había sido planificado con antelación, igual que la ofensiva de Hamas lo fue antes del 7 de octubre. Los grupos terroristas no reaccionan, esperan el momento para activar lo que ya tienen preparado.

El 7 de octubre de 2023, Hamas rompió la frontera con Israel y masacró a más de mil civiles. Mujeres, ancianos, niños, familias enteras. Aunque la crueldad y magnitud no es comparable, la lógica fue idéntica a la de Bataclan, atacar un espacio civil sin valor militar, maximizar el horror, grabarlo y difundirlo. Esa es la esencia del terrorismo. Bataclan fue la plantilla, el 7 de octubre, la versión ampliada.

La diferencia clave aparece cuando se observa la secuencia temporal,
en el caso Francia–ISIS, primero vino la operación militar (Chammal), después el ataque terrorista.
En el caso Israel–Hamas, primero vino el ataque terrorista del 7-O y después la ofensiva militar de las FDI en Gaza.

Es el mismo patrón, pero en orden inverso.

Lo que Chammal fue para ISIS, una campaña aérea destinada a destruir capacidad militar, es lo que la operación en Gaza pretende ser para Hamas. La naturaleza de los actores no cambia esta lógica fundamental, ISIS y Hamas atacan deliberadamente civiles, los Estados atacan infraestructura militar, aunque en Gaza la densidad urbana produzca un costo humano dramático y ampliamente discutido. Pero la intención y el objetivo primario siguen siendo distintos.

Bataclan demuestra que la narrativa de “represalia” es siempre una fachada. Ni ISIS atacó París por Chammal, ni Hamas atacó Israel para detener una política puntual. Ambos grupos buscaban un golpe simbólico, humillante y brutal contra una población civil, y ambos usaron un argumento táctico para vender un plan previamente trazado.

Por eso Bataclan sigue siendo la versión francesa del 7 de octubre, un recordatorio de que el terrorismo opera bajo la misma lógica sin importar la bandera, el idioma o el continente. La única variación fue el orden de los hechos, el fondo, trágicamente, es el mismo.

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