Con Palestina, el Reino Unido fue por lana y salió trasquilado

Con Palestina, el Reino Unido fue por lana y salió trasquilado

El reconocimiento de Palestina como Estado por el primer ministro británico abre un nuevo capítulo en la historia colonial británica. Este acto político, aunque simbólico, refuerza las reclamaciones de la campaña Britain Owes Palestine. Ahora Londres enfrenta la presión moral y política de posibles demandas por promesas incumplidas hace más de un siglo.

En 1917, con la Declaración Balfour, Londres abrió la caja de Pandora de Oriente Medio, prometió un “hogar nacional judío” en Palestina mientras, casi al mismo tiempo, insinuaba a los árabes que tendrían independencia en las tierras liberadas del Imperio Otomano. Fue el primer acto de un guion escrito con contradicciones, ambigüedades y traiciones.

El Mandato Británico (1920-1948) debía administrar Palestina, pero en la práctica sembró la discordia. Permitió la inmigración judía y luego la limitó, reprimió las revueltas árabes y, al final, se retiró dejando un conflicto sin resolver. Israel nació en 1948 con apoyo británico, los palestinos quedaron en el aire, y el Reino Unido se lavó las manos.

Un siglo después, Londres cree equilibrar la balanza reconociendo ahora a Palestina como Estado soberano, pero en vez de ganar crédito diplomático reabre el expediente de su propia responsabilidad histórica. Porque si antes fue padrino del Estado judío, hoy da pie a que los palestinos reclamen, ustedes mismos nos negaron lo que nos prometieron.

La campaña Britain Owes Palestine ya lo capitaliza. Exige disculpas, reconocimiento de abusos y hasta reparaciones por los años del Mandato. No tendrán probablemente éxito en tribunales internacionales, los vacíos jurídicos de la época blindan a Londres, pero sí en el terreno político y moral. El reconocimiento británico le da oxígeno a esa narrativa, que la potencia que sembró el problema ahora admite, de facto, que existe una deuda pendiente.

En otras palabras, el Reino Unido buscó proyectar equilibrio y terminó recordándole al mundo que fue el autor original del conflicto. En lugar de salir reforzado, Londres aparece atrapado en sus propias contradicciones históricas.

Al final, con Palestina, el Reino Unido fue por lana… y saldrá trasquilado.

Esta entrada se ha leído 91 veces

Te gustó ?
2