El 7 de octubre, la tumba del sueño palestino con la amenaza de la anexión del West Bank

El 7 de octubre, la tumba del sueño palestino con la amenaza de la anexión del West Bank

La historia dio varias oportunidades para la creación de un Estado palestino, pero todas fueron desperdiciadas.

El 7 de octubre de 2023 no solo fue un ataque terrorista sin precedentes, fue también el día en que los propios palestinos enterraron la última posibilidad real de la solución de dos Estados.

La partición de 1947 ofrecía dos Estados. Israel aceptó, los árabes lo rechazaron y eligieron la guerra. Décadas después, en Oslo, se firmaron los acuerdos que abrían la puerta a la coexistencia. Pero la violencia superó a la diplomacia y la esperanza se fue consumiendo. En 2000 y en 2008, propuestas concretas de Estado palestino fueron nuevamente rechazadas. En 2005, Israel se retiró unilateralmente de Gaza, la respuesta fue Hamás y los cohetes.

El 7 de octubre de 2023 selló la historia. Cuando el mundo árabe estaba a punto de abrir la normalización más amplia de su historia, cuando Arabia Saudita se sentaba a negociar con Israel, Hamás eligió sangre, rehenes y barbarie. Ese día no fue solo una masacre, fue el golpe de gracia a la narrativa de un futuro Estado palestino.

Hoy hablar de “dos Estados” es repetir un eslogan vacío. La geografía en Cisjordania está fragmentada por asentamientos, el liderazgo palestino carece de legitimidad y la sociedad israelí aprendió con dolor que cualquier retirada se convierte en plataforma de ataque.

La conclusión es ineludible, el dos Estados ya no existe. Lo que queda es una bifurcación histórica clara, anexión, control perpetuo del caos o un único Estado de facto bajo soberanía israelí. Medio Oriente ya no discute si habrá dos Estados, discute cuándo se aceptará que solo habrá uno.

En este escenario, la presión de la derecha israelí empuja hacia la anexión inmediata del West Bank como la única solución definitiva, mientras que la reacción de Donald Trump, lejos de apoyar sin reservas a Israel, ha sido frenar esa anexión en nombre de la estabilidad regional y del cálculo electoral en Estados Unidos. El resultado es un choque de agendas, la derecha israelí busca resolver el conflicto por la vía de los hechos consumados, mientras Washington intenta postergar lo inevitable para no desatar un terremoto geopolítico.

Y mientras se debaten anexiones, soberanías y futuros imposibles, no debe olvidarse una verdad insoportable, al día de hoy todavía permanecen 48 rehenes en manos de Hamás, y sobre ellos aún no se ha hecho justicia.

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