Hasta ahora, nunca se había visto un bloqueo tan sistemático y selectivo a ONG acreditadas dentro de la sede de Naciones Unidas. Lo que debería ser un espacio plural terminó siendo un portón cerrado para voces críticas.
Ya comenzamos a verlo: en plena sede de la ONU en Nueva York, durante la reunión ministerial co-presidida por Arabia Saudita y Francia (el mismo país que en 1886 obsequió la Estatua de la Libertad a Estados Unidos) un evento diplomático celebrado en julio de 2025, clave para impulsar la creación de un Estado palestino, reveló una inédita y preocupante dimensión: la propuesta de fronteras que incluirían al actual territorio del Estado de Israel encendió tensiones y mostró una inédita cara oscurafractura profunda en el consenso internacional.
A pesar de que muchas ONG cuentan con estatus consultivo oficial y derecho a participar en instancias de la ONU, varias de ellas, especialmente las que cuestionan la narrativa oficial del encuentro, fueron bloqueadas y no permitidas dentro.
No fue una exclusión generalizada, pero sí un veto selectivo y político: ONG como Human Rights Voices, con años de trabajo y acreditación, quedaron fuera.
Mientras tanto, otras organizaciones, aparentemente afines a la agenda impulsada, sí accedieron sin problema.
Esta práctica de filtrado, sin precedentes documentados con este nivel de oficialidad y en un evento organizado dentro de la sede misma de la ONU, pone en evidencia una preocupante contradicción.
La ONU, símbolo mundial de diálogo y pluralidad, cedió espacio para un evento que terminó restringiendo el acceso a quienes representan la diversidad de la sociedad civil. Queda en evidencia que, cuando Estados miembros controlan directamente la lista de invitados, pueden convertir la casa común en un escenario cerrado y censurado.
Este episodio, silencioso para muchos pero evidente para quien observa sin consignas, marca un nuevo umbral: la posibilidad de que la puerta de cristal de la ONU se convierta en un filtro opaco, manejado por intereses de turno.
La pregunta ya no es si volverá a pasar, sino cuántas voces serán excluidas la próxima vez. Y cuántos seguirán aplaudiendo, sin darse cuenta de que, cuando se cierran puertas para unos, se debilitan los cimientos de todos.
Entre los países que participaron figuran Francia y Arabia Saudita como organizadores, además de Palestina, Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, España, Noruega, Sudáfrica, Colombia, la Unión Europea como bloque, y representantes de la Secretaría General de la ONU. Israel y Estados Unidos decidieron boicotear la cita, calificándola de “improductiva e inoportuna”.
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