Macron advierte a Israel, hipocresía histórica incluida

El presidente francés, Emmanuel Macron, le escribió al primer ministro israelí, “Usted está arriesgando un aislamiento mayor y un aumento del antisemitismo”.

En la boca de Francia, merece un examen histórico riguroso, dado que el país que hoy predica sobre antisemitismo fue, durante la ocupación alemana, cómplice activo en la deportación de judíos.

Entre 1940 y 1944, bajo el régimen de Vichy, los Franceses arrestaron y deportaron hacia campos de exterminio aproximadamente 75.000 judíos, incluyendo refugiados que habían huido de Alemania y otros países.

La policía francesa participó en redadas como la Rafle du Vel d’Hiv (16 y 17 de julio de 1942), donde más de 13.000 judíos, entre ellos niños, fueron detenidos y enviados a Auschwitz. Durante décadas, la narrativa oficial minimizó estas responsabilidades, hasta que en 1995 Jacques Chirac reconoció públicamente la culpa del Estado francés.

Hoy, Macron advierte a Israel sobre “el riesgo de aislamiento” y la posible “oleada de antisemitismo”.

La advertencia puede ser legítima en términos de política internacional, pero el peso moral de Francia exige reconocer su propio pasado antes de predicar ética a terceros.

Hay un pasaje bíblico en el cual se dice, “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, o en versión popular, el que tenga rabo de paja que no se acerque a la candela.

La lección es clara, la crítica internacional requiere consistencia histórica y moral. Francia puede advertir sobre riesgos y consecuencias, pero hacerlo sin contextualizar su propio pasado abre la puerta a debates legítimos sobre doble estándar y memoria histórica.

Esta entrada se ha leído 83 veces

Te gustó ?